Marqueses Galapagar

La caída de la casa Galapagar

Un día de otoño triste y silencioso, cuando las nubes colgaban bajas y pesadas en el cielo amenazando tormenta, crucé una región singularmente lúgubre de Madrid. Y, al fin, al acercarse la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Galapagar. Había conocido tiempos mejores, lo que saltaba a la vista con su descuidada fachada, pero aún imponía, sobrecogedora recortada contra el horizonte del crepúsculo. Miré el móvil

Estudio feminista Juguetes

Machismo y anuncios de juguetes: Un viaje alucinante a un estudio feminista

Si hay algo que no le falta al feminismo son estudios que justifiquen su forma de ver el mundo. Por eso, cuando una feminista le diga que algo “está muy estudiado”, créala, lo está. Lo que no le contará es que lo han estudiado las propias feministas siguiendo una fórmula que nunca falla: tesis inicial que quieren demostrar, observación e interpretación de ciertos datos, y no otros, seleccionados o sesgados

Invitadas

“Invitadas”: El Prado se hace aliado feminista y la lía parda

En algún momento, a alguien del Museo del Prado le debió de parece una gran idea: una exposición que denunciara el machismo y la misoginia del siglo XIX y flagelara a los hombres por despreciar a cientos de talentosas mujeres artistas. Se rebuscaría entre los fondos de la pinacoteca lo mejor jamás pintado por mujeres, se completaría con visiones masculinas sobre estereotipos femeninos lo más sexistas posible y se presentaría

Feminazis

¿Por qué las llaman feministas cuando quieren decir feminazis?

“Yo respeto todo, a las feminazis también”, declaró la actriz Candela Peña en una entrevista. Y la que se lio. Y es que usar este neologismo maldito no está bien visto, y si quiere encajar en esta sociedad tolerante y progresista mejor que no use esta F-Word o verá que la tolerancia hacia su libertad de expresión desaparece por arte de magia. El linchamiento al que fue sometida Candela Peña

Memoria Histórica

¿Sueña la izquierda con calles franquistas?

La Guerra Civil se combatió calle a calle. Y ahí sigue 81 años después. Con una parte de España luchando por renombrar las calles con connotaciones franquistas, otra parte que las quiere mantener y otra que alucina preguntándose si es que no hay nada mejor que hacer. Todo gracias a una ley de Memoria Histórica que no sabemos si está trayendo dignidad a las víctimas republicanas pero esperpento, perplejidad y