Irene Montero

Irene, contar la verdad para seguir enchufada

El charómetro que mide la popularidad del feminismo en España marcaba registros mínimos. Tras un año de funcionamiento, el Ministerio de Igualdad iba de ridículo en ridículo y había dividido al movimiento feminista más que nunca, desangrándolo en guerras internas. Los propios aliados colapsaban al verse obligados a ser machistas para defender a las feministas de otras feministas. Con tanta cuchillada entre hermanas la palabra ‘sororidad’ causaba el mismo efecto