Cine Woke

Si pensaba que el cine feminazi por fin había sido erradicado de la faz de la Tierra y yacía en un pozo sin fondo con una estaca clavada en el corazón, lamentamos decirle que sigue vivito y coleando para desgracia de las personas normales, destrozando sagas como la de James Bond, cuentos inmortales como La Cenicienta y desprestigiando (aún más) la carrera de directores que fueron muy buenos como Ridley Scott. ¿No se lo cree? Pues prepárese.

Mi nombre es Bragas, Plancha Bragas

La entrega número 25 de James Bond amenazaba tormenta feminazi desde antes de su estreno. Planteada como la despedida por todo lo alto de Daniel Craig, los productores quisieron un enfoque adaptado a los nuevos tiempos, lo cual traducido al cristiano quiere decir una película diversa, inclusiva y feminista como exigen los sacrificios al dios #MeToo. El resultado ha estado a la altura de lo esperado: Sin tiempo para morir es una oda a la nueva masculinidad, ya que nada pone más al feminismo que demoler los ídolos de la masculinidad tradicional, en la que el agente con licencia para matar se nos pone sensible y hace cosas como recoger el osito de peluche de su hija en medio de una base a punto de explotar o ir de paquete en la moto de la empoderada nueva agente 007 que interpreta la racializada (antes negra) Lashana Lynch.

El primer director contratado, Danny Boyle, huyó por “diferencias creativas” con los productores. Su sucesor, Gary Fukunawa, demostró su fidelidad a la causa diciendo que el James Bond de Sean Connery era un violador, y solo le faltó decir que había sido una pena que el rayo láser de Goldfinger no lo hubiera castrado a tiempo.

El detalle opresor

Por una vez y sin que sirva de precedente, el clásico get woke, go broke que augura que este tipo de cine fracasa en taquilla no se ha cumplido y Sin tiempo para morir ha superado los 700 millones de recaudación convirtiéndose en el mayor éxito postpandemia de Hollywood, posiblemente gracias al tirón de Daniel Craig. Ya sin el actor en la franquicia habrá que ver si se mantienen estas cifras con un nuevo agente secreto, que igual es un caucásico deconstruido del todo, un hombre negro que sufrió el racismo, una mujer que quiere acabar con la patriarcal Espectra o une espíe de género no binario que se manifiesta por los derechos LGTBI tomando martinis mezclados no agitados. Todo es posible. Incluso que Ian Fleming salga de su tumba convertido en zombi y mate a los propietarios de los derechos del personaje.

Sin tiempo para morir (2021). Clasificación en la escala feminazi: 6 /10

Wokecienta

Era una oportunidad idónea para reescribir el cuento, que necesitaba una actualización con respecto a ciertos conceptos que habían quedado anticuados. (…) Cenicienta cambiaría su propósito, pasando de ser salvada por un príncipe a ser salvada por sí misma y sus propios méritos. (…) Cambiar un tipo de relatos que hasta ahora habían estado repletos de gente blanca muy tradicional que no representan al mundo tal y como es”. Solo con estas tres frases de la directora Kay Cannon uno se hace la idea de esta nueva versión de Cenicienta, posiblemente la más desastrosa de todas solo superada por la versión porno de los años ochenta que, aun rodada en un chalé con cuatro duros, era más fiel al cuento que esta ocurrencia de Amazon Prime.

Porque el problema no es que la protagonista esté empoderada en un mundo machista, o que el príncipe sea un calzonazos que le cede el trono a su hermana con la cabeza tan llena de ideas progres y descabelladas que parece de Podemos, o que la aldea del cuento sea una sopa multicultural, o que el hada madrina lo interprete un actor gay negro travestido —“la magia no tiene género”, dijo el menda— o que la madrastra quede redimida por la sororidad porque las mujeres no pueden ser malas. El problema es que al mismo tiempo que se ha querido poner patas arriba el cuento se ha querido mantener su esencia y, claro, no hay por donde cogerlo.

El detalle opresor

Aunque Camilla Cabello canta muy bien y el hade madrine de Billy Porter es gracioso (si uno supera el shock de verlo, claro), la nueva versión hace aguas por todas partes y ni siquiera logra transmitir bien su mensaje progre, por lo que hasta la crítica amiga la ha recibido con cierta frialdad. Lo peor es que Amazon Prime está preparando la nueva serie de El señor de los anillos. Y teniendo en cuenta que la plataforma considera que tiene “un compromiso con la representación de minorías”, cosa que ha quedado clara en esta película, ha anunciado que en la próxima Tierra Media habrá diversidad, inclusión y feminismo. Si la referencia es esta Cenicienta, lo que nos espera puede estar más cerca de una chochocharla que de los libros de Tolkien.

La cenicienta (2021). Clasificación en la escala feminazi: 7/10

Hermana de la Edad Media, yo sí te creo

El astuto Ridley Scott debió de ver el cielo abierto: una mujer denunciando una agresión sexual en el siglo XIV, que se resolvió a espadazo limpio en el último juicio por combate celebrado en Francia. Una superproducción histórica que demostraría la existencia de la cultura de la violación en la Edad Media y conectaría con la situación actual de las mujeres. Crítica entregada, éxito de público, nominaciones a los Oscars quizá. ¿Qué podía salir mal? A las pocas semanas de su estreno, y a pesar del baboseo generalizado de la crítica, El último duelo solo ha recaudado 27 de los 100 millones que costó hacerla. Aquí sí, el Get woke, go broke ha pesado como una losa y nadie ha ido a ver una película que el departamento de marketing vendió orgullosamente como un MeToo épico y medieval.

Con grandes interpretaciones y un duelo final vibrante, una fotografía y una dirección artística de lujo, El último duelo podría haber sido una de las grandes películas del director de Blade Runner y Gladiator. Pero se ha quedado a medias por culpa de un guion panfletario y manipulador en el que la perspectiva de género se presenta como la única verdadera (y literalmente: tras contar la historia desde el punto de vista del marido y del presunto violador, cuando le toca el turno al punto de vista de ella, un rótulo nos deja claro que esa es “la verdad”). Los personajes masculinos quedan convertidos en cavernícolas, no solo el presunto violador sino también el marido que no demuestra la más mínima sensibilidad hacia su mujer (a pesar de arriesgar la vida por ella).

El detalle opresor

Queriendo dar voz a la mujer “olvidada por la historia”, El último duelo pone el foco solo en Marguerite de Carrouges quitando cualquier sombra que perjudique su condición de víctima, como las coartadas del acusado y la disputa por tierras que existían entre él y el marido. Un culebrón que dividió a los franceses hace 600 años, pero que ahora es un Yo sí te creo, hermana de la Edad Media del que la gente ha huido como de la peste negra, lo que ha cabreado a Ridley Scott que le ha echado la culpa a los millennials que han pasado de ver su película. Después de haber destrozado la saga de Alien con Prometheus y Covenant (otras dos películas técnicamente estupendas pero con guiones de chiste), Scott ha visto como su épico #MeToo medieval ha acabado peor que el que perdió el último duelo.

El último duelo (2021). Clasificación en la escala feminazi: 7/10

La saga del cine feminazi al completo






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4 comentarios

  1. Hombreeeee, ya se echaba de menos una nueva entrega de la saga. Estupenda como siempre. He visto a Bond, quizá vea la de Scott, pero me niego rotundamente a caer en Cenicienta. 😂😂

    1. Esta saga va camino de ser eterna. Va a tener más partes que las películas de Halloween, Saw y Harry Potter juntas xD Muchas gracias, una vez más, por su visita 🙂

  2. Hola Señor Kaplan, ya se lo extrañaba, jaja. Con respecto a las películas, no entiendo porqué tienen que arruinar cuentos y novelas clásicas. Si tanto quieren la “inclusión”, ¿porqué no crean sus propias historias, sus propios personajes?. Incluso observo a directores reconocidos arruinándose la carrera con estos fiascos. Con la excusa de la “diversidad” atacan a la cultura occidental destruyendo todos sus símbolos. Y da risa el experimento de Cenicienta y el universo multicultural cuando su historia original transcurre en la Europa renacentista. Ya me imagino una película sobre Leonardo Da Vinci o Galileo Galilei en donde dichos genios son interpretados por un africano o asiático.

    1. Gracias por extrañarme. Yo también a ustedes 😉 Le diré por qué arruinan lo ya existente en vez de crear sus propias historias. Por un lado, porque quieren aprovechar el tirón de historias y personajes ya conocidos (si fueran nuevos no lo vería ni el Tato, como decimos en España), y por otro lado, porque la intención es también desmontar el pasado y crear un nuevo legado cultural imponiéndose al imaginario colectivo tradicional.Pura perversión ideológica. Un abrazo desde esta orilla, amigo.

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