Mazinger Z

Cuando los ofendiditos de 1978 acabaron con Mazinger Z

Se lo dijeron durante su visita al Salón del Cómic de Barcelona y Go Nagai no se lo podía creer. Y si se hubiera desplazado unos kilómetros hasta el pueblo de Cabra del Camp, tras serpentear por un camino de tierra, el legendario artista de manga podría haberlo comprobado con sus propios ojos: una reproducción de diez metros de altura de una de sus más famosas creaciones: Mazinger Z. Una

Con faldas y a lo loco

Con faldas y censurando a lo loco

Aunque en 1959 seguía vigente en Hollywood el temible código Hays, lo cierto es que este se encontraba dando sus últimos coletazos (desaparecería en 1967 sin que nadie lo echara de menos). El celo de los censores se había relajado y había muchos trucos para sortear las ridículas normas implantadas en 1934 para velar por la moral de las películas. Eso precisamente es lo que hicieron Billy Wilder y su

Diez negritos políticamente incorrectos

Por si fuera poco convivir con un asesino que los va matando uno a uno, los diez negritos de Agatha Christie se enfrentan a un enemigo mucho más despiadado: la corrección política. La batalla cultural los ha puesto en el ojo del huracán y James Prichard, el bisnieto de la reina del crimen, que es el que vive de las rentas millonarias de su bisabuela y controla sus derechos, ha

Viridiana escándalo

Con Viridiana llegó el escándalo

Viridiana supuso tal escándalo que todo lo que rodea a esta película de Luis Buñuel daría para una comedia surrealista y disparatada. Pasen y pónganse cómodos para conocer la increíble historia del film español que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes y que fue prohibido por el franquismo al día siguiente provocando la destitución de los censores. En 1960, la dictadura del general Franco quería abrirse

Tetas de Jane Russell

Las tetas castas de Jane Russell

Si casi 75 después de su realización, una película tan mediocre como El forajido (The Outlaw, 1943) sigue siendo recordada es por la polémica debida a los dos motivos por los que sobresale el film: las tetas de la debutante Jane Russell que, después de una exitosa carrera en el cine, acabó convertida en una de las mujeres más devotas y conservadoras de Hollywood. El título del post puede parecer

Censura cinematográfica

Nunca habrá otra mujer como Gilda

Gilda llegó a España en las frías navidades de 1947 y se encontró con un país que intentaba superar la posguerra bajo el férreo control del nacionalcatolicismo franquista. Con su melena salvaje y sus vestidos ceñidos resultó más revolucionaria que el más ardiente discurso de La Pasionaria. Entre otros motivos, porque Rita Hayworth estaba mucho más buena. Imagínense una película protagonizada por una actriz explosiva, un personaje provocador y rebelde