Feminazis

Lorena Bobbitt vuelve a afilar el cuchillo

Buenismo bien es un programa supuestamente de humor de la Cadena SER. Aunque según ellos no querían predicar para convencidos, lo cierto es que el programa solo es soportable si siente el progresismo galopar por las venas. Y como buena muestra de lo que es la izquierda actual no falta ni uno de sus tics: superioridad moral, odio a la derecha justificado en que es la derecha la que promueve

Metoo

Johnny Depp hace temblar al #MeToo

Seguro que es lo último en lo que piensa Johnny Depp ahora mismo, pero su conflicto con su ex mujer, Amber Heard, está produciendo las primeras grietas serias en el movimiento #MeToo y ha conseguido que millones de personas se cuestionen si hay que creer siempre a las mujeres. ¿No son siempre seres de luz?¿Pueden ser violentas con sus parejas?¿Y aprovecharse del feminismo para atacar a los hombres que odian?

Cine feminazi

Joyas del cine feminazi 4: Nación salvaje: a tiros contra el Patriarcado

Es habitual cuando se estrena una nueva “obra maestra” de cine feminazi que se produzca un proceso similar a este: la publicidad y la crítica woke anuncian la nueva maravilla, se produce un encendido debate en las redes entre defensores y detractores, que termina con el cachondeo de estos últimos cuando se produce el fracaso que todos, menos los que han hecho la película, veían venir. Con Nación salvaje ni

Cine feminazi

Joyas del cine feminazi 2: Mira quién oprime ahora

La crítica ha dicho: “Joyas del cine feminazi es un artículo que hará historia, atreviéndose a llamar a las cosas por su nombre. ¡Hurra por Kaplan!” (EL BLOG DE KAPLAN). “Joyas del cine feminazi es una muestra de misoginia y machismo inaceptables. La ciudadanía clama por una ley que prohíba artículos como este y deconstruya a sus autores en campos de reeducación” (LO PAÍS). Ahora, por fin, llega la segunda

Cine feminazi feminista

Joyas del cine feminazi en la era #MeToo

No hay cine feminazi, le dirán. No existen las películas hembristas. Pero haberlas haylas. El feminismo #MeToo se ha extendido con todos sus excesos sin que casi nadie se atreva a cuestionarlo, y ha llegado como una apisonadora al séptimo arte. Pero a fecha de hoy aún no ha podido con el mercado y una ley se cumple inexorablemente: cuanto más feminismo forzado hay en una película, peor taquilla. Da

Censura cinematográfica

Nunca habrá otra mujer como Gilda

Gilda llegó a España en las frías navidades de 1947 y se encontró con un país que intentaba superar la posguerra bajo el férreo control del nacionalcatolicismo franquista. Con su melena salvaje y sus vestidos ceñidos resultó más revolucionaria que el más ardiente discurso de La Pasionaria. Entre otros motivos, porque Rita Hayworth estaba mucho más buena. Imagínense una película protagonizada por una actriz explosiva, un personaje provocador y rebelde