A lo largo de 350 páginas y 100 de notas, el gran Juan Soto Ivars se ha tomado la molestia de visibilizar el drama de las denuncias falsas en su libro Esto no existe. Pero ni su titánica tarea, ni la de las fuentes que usa y referencia, ha podido presentar una denuncia falsa en vivo y en directo que resulte tan obvia a los ojos de la opinión pública que deje claro el cuento chino del que tiran algunas mujeres para presentarse como víctimas y joderle la vida a un hombre. Es cierto que media España lo intuyó con el esperpento de Jenni Hermoso pero hacía falta un ejemplo aún más clamoroso y, por fin, lo tenemos: la agresión fantasma de Vito Quiles a Sarah Santaolalla nos demuestra que las denuncias falsas, efectivamente, existen. Gracias, tía.
En el capítulo anterior, a la analista y comunicadora de moda la habíamos dejado profundamente ofendida porque en El Hormiguero dijeron de ella que era «mitad tonta, mitad tetas», algo que, en palabras de la socialista Reyes Maroto, sobrepasaba todos los límites. Parecía difícil superar ese drama humano pero en menos de un mes ya tenemos otro mejor, que también ha sobrepasado todos los límites habidos y por haber. Y nada menos que en forma de agresión física. Solo hay un pequeño e irrelevante detalle a tener en cuenta: la agresión nunca ha existido.
Drama a la salida del Senado
Pero no adelantemos acontecimientos. El 2 de marzo, a la salida de un acto en el Senado encuadrado en los monotemas del 8M, Sarah tuiteó: «Hoy he sido agredida físicamente por Vito Quiles y sus matones. Hoy ya se han traspasado todos los límites. Hoy ya no son insultos, son golpes. En cuanto salga del hospital iré a una comisaría a ampliar mi denuncia contra este acosador. No puedo más». El tuit se acompañaba de dos imágenes borrosas de Vito brazo en alto, a punto, diríase, de desplomar una somanta de hostias. En cuestión de minutos la izquierda hacía piña con la tertuliana. La ministra de Igualdad escribía en X : «En una jornada sobre violencia digital contra las mujeres hoy se han cruzado todas las líneas rojas. El odio y el acoso en las redes se convierte en violencia física en las calles».
Para desgracia del relato, los vídeos del altercado empezaron a correr también por las redes. Y lo que se veía era muy diferente. Hasta existen vídeos tomados en diferentes ángulos y en todos se ve lo mismo: Vito Quiles, que nadie salvo Rufián duda de que sea un plasta de cojones, intenta entrevistar, es un decir, a Santaolalla pero ni siquiera logra acercarse, y son los propios acompañantes de la analista los que la acaban empujando en el forcejeo. En concreto, un señor gordo que colapsa contra Sarah que pone cara de pánico pensando que sobre ella cae todo el peso de la ultraderecha.
Sarah, la esperanza contra el fascismo
Pero a pesar de las evidencias visuales el drama seguía su curso. Por algo nos encontramos en el país en el que un vídeo en el que Jenni Hermoso se descojona viva del pico de Rubiales resulta que no vale porque la señora estaba en shock. Al día siguiente de los terribles acontecimientos que no acontecieron, Santaolalla publicaba otro tuit en el que aparecía con un brazo en cabestrillo: «Ya no es violencia verbal, es fisica. Es terrorismo fascista con total impunidad. Hoy se escribe un capítulo muy negro para la libertad de este país». Negrísimo. Está el 23F, la ley mordaza y esto. Tal vez eso explica por qué el cabestrillo de Sarah es de color verde. Ella representa la esperanza contra el fascismo y ni darse ella misma un golpe con la mano en el brazo herido le va a quitar la sonrisa de la cara.
El espectáculo tomó velocidad de crucero. En Mañaneros y Malas lenguas (los programas en los que interviene) Sarah Santaolalla soltó una charla sobre que esto ya se veía venir con el auge de la ultraderecha y que gente como ella venía avisando. «Ha llegado el día de la agresión», comentaba en Malas lenguas justo después de un vídeo que habla de la agresión y en el que no se ve la agresión, en un ejercicio de malabarismo periodístico digno de esa RTVE a la que tanto le preocupan los bulos, aunque más le preocupa instaurar la sensación de peligro inminente de la ultraderecha en el imaginario colectivo.
La mujer más protegida de España
Un informe médico filtrado que no aprecia lesiones y la denegación judicial de una orden de alejamiento preventiva por la denuncia de acoso por no percibir ningún riesgo desmienten la versión de la tertuliana, pero eso no es obstáculo para que Marlaska le otorgue un privilegio que ninguna mujer maltratada tiene en España: una escolta policial. Como será de cantoso que hasta los sindicatos policiales lo consideran un verdadero escándalo. Total, uno más, pensará Marlaska.
A estas alturas de la película a nadie que no sea socialista se le escapa la jugada. En vísperas de un 8M institucional deslucido, dividido y en piloto automático —encima este año los eslóganes feministas tuvieron que competir con el revival del No a la guerra— la agresión a Sarah Santaolalla se ha convertido en una oportunidad para el gobierno, al que se le han abierto los cielos en forma de tetona victimizada para orquestar en nombre del feminismo un circo antifascista, antes máquina del fango, y tener, como veremos, una buena excusa para intentar limitar la libertad de expresión a todo aquel que no sea digno de la verdad progresista, la única y verdadera.
Ningún poder apoya a Sarah Santaolalla… salvo el gobierno
En medio de la hiperventilación progre ante el ataque que nadie ha visto y que ha producido un comprensible cachondeo en el otro bando de la contienda política, el fascista, claro, Santaolalla apareció de la mano de la ministra Elma Saiz en el Primer Foro contra el Odio del gobierno. Ella era la estrella, con permiso de Pedro Sánchez, se la ovaciona y lanza perlas del estilo de «como yo no tengo un poder político que me ampare o me proteja…».
La pobre víctima desamparada de los poderes públicos y con escolta policial 24/7 no paraba de dar muestras de su desprotección. Acudió junto a Pedro Sánchez y otras feministas al Museo del Prado en otro soporífero acto del 8M, donde la ministra de Igualdad, ojo cuidado, comparó su situación con la de las mujeres en Gaza o Irán. Y ha sido una de las referencias del PSOE en una iniciativa contra el acoso que se iba a presentar en el Congreso. Además, ha recibido un premio a la igualdad en una agrupación socialista por ser referente de la lucha contra el machismo. Vamos, desamparada total.
Sarah, con hache de HODIO
Por si fuera poco, Sánchez se ha venido arriba y aprovechó el Foro del Odio para anunciar una futura aplicación para monitorizar el odio de curioso nombre: HODIO. Monitorizar el odio según la perspectiva del gobierno, lo que significa que muy mal los Vito Quiles, pero muy bien los Óscar Puente que lo llaman «saco de mierda». De momento, no se sabe nada más de la susodicha aplicación, que suena a dinero público tirado a la basura como pasó con el Radar COVID, el Me toca de Igualdad para repartir las tareas del hogar que se tuvo que suprimir porque ni Pablo Iglesias se la había descargado o el famoso Pajaporte del que —afortunadamente— nunca más se supo.
Eso sí, la censura gubernamental contra los discursos molestos vuelve a planear con esta iniciativa, por mucho que a gente como Marta Nebot le parezca fundamental ante tanto insulto y violencia que reciben las feministas. De lo que promueve ella asegurando que celebrar el día del hombre es celebrar el día del terrorista no dice nada. Se ve que presumir de misandria no es hodio sino hamor, hempoderamiento y umanidad. Que Sarah Santaolalla o ella pueden decir lo que les venga en gana pero si se la devuelven… ¡fascismo!
Una máquina de crear antifeministas
Con tanto hype gubernamental, la mártir del cabestrillo verde ha acabado más en su nube que nunca y no soporta que nadie le discuta la agresión. Como le hizo Antonio Naranjo en En boca de todos, lo que provocó que la tertuliana abandonara el plató y el programa: «Esta ha sido la última encerrona» manifestó en otro sentido tuit, incapaz de confrontar a quien le lleva la contraria. Para Spanish Revolution, Naranjo es un ultra que ataca a una víctima ante la mirada satisfecha del presentador. «Desacreditar y acosar en directo. Nacho Abad y Antonio Naranjo deberían estar fuera de la televisión», pide este medio que también hodia que da gusto. Como Alba Carrillo, otra a la que se le podría aplicar la coletilla de Rosa Belmonte y que asegura que no puede ni ver tanta violencia mediática contra Sarah.
En cualquier caso, lo de Naranjo demuestra que, lejos del aplauso de buena parte de la izquierda, hace frío. El frío que le llega a Sarah Santaolalla también de unas pocas feministas disidentes del discurso oficial como Paula Fraga, Raque Ogando o Marta Sanchiz, ex jefa de gabinete de Errejón, que, desde la defenestración del político y de ella misma, va por libre. Las tres se han dado cuenta de la bomba atómica que para el movimiento feminista supone la agresión fantasma a la diva televisiva: una prueba palpable de que las denuncias falsas existen, de que algunos son capaces de negar la realidad solo por mantener su narrativa sesgada, y de que todo esto no ayuda a crear más feministas sino todo lo contrario. Y eso no hay hodio ni brazo en cabestrillo que lo arregle.
Es que menuda historieta se ha montado la señora. Todo el mundo ha visto el vídeo donde se ve que Vito no le hace nada pero a ella le ha venido de maravilla el casito que le hacen. ¿No les dará vergüenza seguirle el juego sabiendo que todo es mentira solo por conveniencia para su relato? Que luego hablan en nombre de todas las mujeres y ya le digo yo que no todas somos así. A mí estas cosas me dan mucha vergüenza ajena.
Uno de los (muchos) problemas de este feminismo enloquecido amparado por los poderes públicos que sufrimos es que se piensa que todas las mujeres van a abrazarlo y no se dan cuenta de que cada vez más mujeres, como usted, huyen de él como de la peste. Y no digamos los hombres…
Antes le daban una pedrada a algún político contrario y decían que la sangre era ketchup. ¡Qué tiempos aquellos!
Y no olvide aquellos sobres con balas. Menos mal que ahora han descubierto a los tarados de la 764. Misoginia, satanismo y neonazismo todo en uno. El partido que le van a sacar.
La «h» que perdió el profesor tierno galvan en 1979, con la ORA…..¿Recuperada ahora con «Hodio»? Saludos. ¿Discipulos del «Doqtor Gandi»? Reiterados saludos.
El cabestrilloh de sarah…..
Las posibilidades son hinfinitas 😉
Paula Fraga, Raque Ogando y Marta Sanchiz por cauces de olvidada sensatez……Saludos.
Feministas con sentido común. Una rara avis, sin duda. Saludos y muchas gracias por el repaso que le está haciendo al blog 😉
Blog cinco estrellas….Saludos.