Juan Cala Inocente

Juan Cala: un blanco perfecto

La cosa está negra, sin ánimo de ofender, que se nos echa encima el Ayuntamiento de Guadalajara y acabamos de empezar. Los insultos, y los racistas también, han existido siempre en las competiciones deportivas. Normalmente se entiende que es un impulso propio del calentón del momento y se suelen disculpar después. Porque mentar a la madre de alguien o considerarlo un gran macho cabrío, así en frío, pues está feo.