Il Capo dei Capi no daba una rueda de prensa desde hacía una década, así que había una gran expectación. La nefasta temporada del Real Madrid, una zozobra inédita en el club más laureado de Europa y que incluía discusiones a hostias en el vestuario, una estrella estrellada (San Vinicius) y otra más pendiente de los balones de Esther Expósito que de los de meter goles (Mbappé) prometía grandes titulares. Y vaya si los dio. El presidente del Real Madrid se dejó los filtros en casa y alucinó a medio país. Lo de historia que tú hiciste se aplicó ese mismo día a Florentino Pérez porque, desde luego, el hombre hizo historia. A su manera, claro. Y cabreó no solo a los azulgrana del Barça, que era de esperar, sino a los rojos, que lo convirtieron en la bestia facha de la semana.
Que Florentino Pérez es uno de los hombres más poderosos de España lo saben hasta los niños de cinco años. Un tiburón capitalista de manual que empezó en política y que dio el salto a los negocios y al Real Madrid en dos tandas que suman casi tres décadas. Con él relucen siete ligas y, sobre todo, siete Champions, tres seguidas lo que le permite el lujo de comer en la misma mesa de don Santiago Bernabéu. Pero 26 años dan para mucho más que para glorias deportivas.
Sus contactos, sean en el legendario palco del Bernabéu o fuera de él, le han permitido favores políticos que ningún otro empresario podría soñar jamás: una reforma fiscal ad hoc para poder fichar a un futbolista (la ley Beckham), una recalificación milagrosa de los terrenos de la Ciudad Deportiva y los favores de Almeida (al que se le supone es del Atleti) poniéndole todas las facilidades para el nuevo Bernabéu aun a riesgo de acabar en los tribunales, como así ha sucedido, por la insonorización del estadio y las plazas del parking subterráneo. Y eso por no hablar de cómo ha fastidiado a cientos de miles de usuarios del Metro cortando una de las líneas más utilizadas solo para darle al Real Madrid una estación a la altura de su leyenda. Uña y dedo, culo y mierda, Florentino y PP.
Los audios que nadie quiso dar
El tema de los audios que grabó José Antonio Abellán y que terminaron misteriosamente en El Confidencial demostró que el poder de Florentino es digno del emperador Palpatine. Ningún medio por debajo del Ebro se quiso hacer demasiado eco de aquel espinoso asunto. Y eso que el material era jugoso: oírle destripar a las leyendas del club como Casillas, Raúl, Mourinho o Cristiano Ronaldo poniéndolas a parir o constatar su influencia poniendo y quitando periodistas en los medios no tenía desperdicio. Hace nada, Juanma Castaño, sintiéndose interpelado por las críticas de Florentino, lo dejó muy claro: reconoció que en la Cadena Cope no quisieron dar los audios por cuidar la imagen del Madrid y de su presidente. ¿A qué se debe la Cope? ¿Al interés informativo? ¿A la verdad? ¿A sus oyentes? No, hombre, no. Al Real Madrid.
Así que, seguramente, consciente de su sempiterno poder y más quemado que la pipa de un indio, perdón, vikingo, por la temporada de su equipo, Florentino Pérez fue a calzón quitado en una caótica rueda de prensa sin guion y soltó de todo por su boquita, cargándose en poco más de una hora décadas de trabajada fama de empresario cabal y discreto.
Habló, cómo no, de Negreira, dijo que los árbitros y el Barcelona le habían robado siete ligas y se quejó no de que hubiera peleas en los vestuarios sino de que se filtrasen a la opinión pública. De todo lo malo le echó la culpa a los reventas, a los Ultrasur y a los medios de comunicación, especialmente al ABC anunciando que cancelaba su suscripción. «Voy a acabar con los periodistas que se meten con el Real Madrid» y que «hacen mal su trabajo», entendiendo por hacer mal su trabajo no bailarle el agua como es debido. Una confabulación en toda regla en la que dejó claro que no podrán con él: «Me tendrán que echar a tiros», anunció. Luego comunicó la convocatoria de elecciones, no sea que lo de los tiros se lo tome alguien al pie de la letra.
Florentino Pérez contra el ABC
Mientras el jefe de prensa del Real Madrid calibraba aceptar un trabajo más relajado en una mina de oro controlada por la mafia rusa, los periodistas de bufanda y cafeteros más entusiastas del club aplaudían aquella comparecencia surrealista con la misma fe del acólito que disculpa a su santón tras descubrir que se beneficia a las novicias. El «Florentino Pérez está más fuerte que nunca» de Josep Pedrerol mirando a cámara fue solo la punta del iceberg de una cascada de entusiastas comentarios en redes tipo «Florentino es Dios», «El mejor presidente de la historia», o «¡Que se jodan los haters!».
En ABC, tradicionalmente muy merengue, la cosa no se vio tan bien, entre la sorpresa y la indignación. El artículo que desató las iras de Pérez fue uno que ponía en los labios del presidente la frase «Estoy muy cansado», algo habitual en la prensa actual que abre y cierra comillas con demasiada facilidad y poca ética. Rebotado, Florentino se topó encima con otro artículo del periódico de Vocento que le puso de los nervios: El Real Madrid y la sordera del perdedor, firmado por María José Fuenteálamo, en palabras del presidente blanco, «una mujer que no sé si sabe algo de fútbol». Con aquella frase, la rueda de prensa acababa de entrar en la dimensión desconocida del machismo y más cuando le dio la palabra a una periodista diciendo: «A ver, esa niña, joder, que tiene derecho a hablar, que todos vosotros sois muy feos».
Si no hay acusaciones de machismo no hay fiesta
Y fue en ese momento que el padrino del fútbol nos cayó bien y le perdonamos (casi) todo. Porque en ese momento la izquierda salió en tromba de sus toriles. La ministra socialista de Igualdad tildó los comentarios de Florentino de «machismo casposo» y «anacrónicos». Fonsi Loaiza, que debe de sufrir algún tipo de trauma con el presidente del Madrid, al que le ha dedicado un libro a medio camino entre la denuncia social, el activismo y la ciencia ficción, lo calificó de «machismo asqueroso». La Asociación de la Prensa de Madrid vio acusaciones y amenazas a la prensa (las que no vio cuando se filtraron los audios) del presidente blanco y lamentó su lenguaje machista al criticar a una periodista «por el hecho de ser mujer».
La redactora aludida en la rueda de prensa se sumó a las réplicas reconociendo que, efectivamente, el fútbol no era lo suyo pero sumándose a las críticas por sexismo: «Que yo no entienda lo que es un fuera de juego no importa, no perjudica a nadie. En cambio, que Florentino Pérez no comprenda lo que es el machismo… eso sí tiene consecuencias. Y graves». Desde El País, la habitual Isabel Valdés, escribió: «Solo puedes decir todo eso si eres un hombre, rico, blanco, poderoso, misógino y de cierta edad», y no dudó de calificar las palabras de Florentino de «normalización de la violencia». ¿Han cantado violencia? ¡Bingo!
Florentino, el impune
Irene Montero y la plana mayor podemita, en fin, no defraudaron. No todos los días se puede hacer sangre de uno de los tótems capitalistas de España, caza mayor para el rojerío. La ex ministra de Igualdad le dedicó tres vídeos del tirón. Tan emocionada estaba con el tema que se le olvidó hablar del puterío de Ábalos, que por esos días se iba ampliando en los medios hasta niveles de película porno, y del asesinato a cuchilladas de una joven en Esplugues de Llobregat a manos de un joven magrebí. ¡Ah, si en vez de Ábalos el putero hubiera sido del PP y el homicida un hijo blanco y sano del Patriarcado! El triángulo de las Bermudas del machismo y siete días dando la lata en los medios con la violencia estructural. De la que nos hemos librado.
Un par de días después, Infolibre se quejó de la aparente impunidad de Florentino Pérez («¿Se ha dejado de señalar el machismo?»). Si esperaban un Rubiales por el tema se llevaron un chasco. En Espejo Público algunos tertulianos directamente le disculparon. Y en la entrevista reducción de daños que le hicieron 24 horas después en El chiringuito dejaron claro que no era machista. Y es que a pesar del despliegue habitual progre y del tono soberbio de Florentino, si uno ve el contexto no parece que hubiera tanto machismo: si el artículo de opinión de ABC lo hubiera escrito un tipo, el mandatario blanco habría dicho lo mismo cambiando mujer por hombre.
En cuanto a la niña guapa, ella misma se tomó con ironía, gracia y salero la caballerosidad, quizá trasnochada pero caballerosidad, de un señor mayor que no entiende de las modas de ahora: «El domingo cumplí 54 años y llevo más de 32 en esto —contó en una entrevista la periodista Lola Hernández—. Pero bueno, se lo agradezco, que con 54 años me llame niña». Vamos, que los que se ofendieron fueron los de siempre: los que buscan hacer caja ideológica sumados, en este caso, a los que odian el Madrid de un Florentino que no acaba de encajar en su molde ni se presta a ser utilizado políticamente. Y es que solo hay que ver la sección femenina. A diferencia de la del Barcelona, llena de luminarias deportivas que dan discursos políticos y empoderantes, la estrella femenina de los blancos es Athenea del Castillo, que tiene toda la pinta de ser deliciosamente facha.
Florentino al ataque
Finalmente, el último en disputa, el aludido ABC, también contestó al poderoso presidente del Real Madrid. Su director, Julián Quirós, le dedicó uno de esos artículos llenos de pompa y circunstancia en los que los periodistas se envuelven contra el poder defendiendo su independencia y su trabajo: «ABC va a seguir haciendo su trabajo, con rigor, con veracidad, con autonomía y sin rebajarse ni acobardarse». Le quedó tan bonito que hasta el Canal Red de Pablo Iglesias lo ha citado, quién sabe si soltando una lagrimita.
La pena es que a pesar del artículo, el presidente del grupo Vocento ya había presentado su dimisión durante la rueda de prensa, en cuanto el dirigente blanco empezó a despotricar de ABC. ¿Casualidad? Igual sí pero vaya usted a saber. Machista puede que no, pero menudo es el tito Floren para estas cosas.