¿Y si la libertad de expresión la defendieran unos nazis y no Pablo Hasél?

Hace un mes el Tribunal Supremo confirmó las condenas de un año de cárcel a Eduardo Clavero y Alberto Gonzalo, cantantes de las bandas de rock Batallón de castigo y Más que palabras, por un delito de odio tipificado en el Código Penal. Se les condenó porque sus canciones contenían mensajes xenófobos, violentos y hacían apología del fascismo. Solo hay que hacer un ejercicio de extrapolación para comprobar que la