Siete millones de reproducciones en cuatro horas. Hola 2021, un vídeo de dos minutos y medio, se ha convertido en el éxito viral del momento. Y su autora, Tatiana Ballesteros, ha sido aplaudida por poner voz a un pensamiento compartido por millones de españoles: que la clase política no ha estado a la altura de las necesidades de los ciudadanos durante la pandemia. Un discurso que hubiera aplaudido la izquierda… si gobernara la derecha pero, ¡ay!, ahora son ellos los que están en el poder y se supone que lo están haciendo genial. Por lo tanto, Hola 2021, que alude a todos los políticos pero especialmente a ellos, pasa a convertirse por arte de magia en populismo y propaganda fascista. Quitarle el monopolio del descontento social a la izquierda, si es que a quién se le ocurre.

En el vídeo una joven se dirige a los políticos con responsabilidades de gobierno de toda España a los que, tras recordar lo que nos pidieron en el Estado de alarma, les pide a su vez una serie de cosas: que no suban la luz ni la cuota de autónomos, que se blinde el contrato de los sanitarios que se enfrentaron al covid, que aprecien el valor de la cultura y de la hostelería, y que no se suban el sueldo en plena crisis. Y concluye:

Os pedimos algo muy sencillo. Os pedimos respeto, dignidad y honor. Porque si algo hemos dejado claro durante este año, es que España está muy por encima de vosotros. ¿Y ahora nos pedís que votemos?¿A quién? ¿A cuál? Está claro que España necesita un capitán para un barco que va a la deriva, pero no está entre vosotros. No os olvidéis de una cosa: somos 47 millones de españoles. Y vosotros solo unos pocos”.

Tatiana Ballesteros en los medios

El éxito del mensaje ha hecho popular a su autora, periodista, criminóloga y escritora de varios libros. Y como era previsible varios medios de comunicación se interesaron por ella, destacando una entrevista en el programa de Risto Mejide Todo es mentira. Hasta aquí no hay nada de extraño: alguien hace un vídeo viral y despierta el interés informativo. No debería de sorprender a nadie.

Pero con Hola 2021 ha sucedido algo más. Y es que se ha generado un intenso debate en las redes sociales, analizando, desmenuzando e interpretando hasta el último detalle del vídeo. Y la conclusión a la que han llegado algunos de esos brillantes y altruistas analistas es que su mensaje es puro fascismo y que Tatiana Ballesteros es una infiltrada de la extrema derecha.

Falangista y nazi

Es posible que usted se haya quedado algo ojiplático al leer esto, sobre todo si ha visto el vídeo con sus propios ojos, pero si entra en Twitter encontrará hilos larguísimos que vinculan las palabras de Tatiana Ballesteros con el falangismo, con los discursos de José Antonio Primo de Rivera e incluso con los once fundamentos de la propaganda de Joseph Goebbels que, por lo visto, siguen punto por punto. Vamos, es tan nazi que no se ha saltado ni uno.

Si repasa el discurso buscando esas conexiones con el fascismo le costará encontrarlas, a menos, claro, que considere que criticar a todos los partidos políticos es sabotear el sistema democrático, que pedirle a un gobierno de izquierdas que no suba la luz en plena pandemia o que no aumente las cuotas de autónomos es populismo de ultraderecha y que lea la metáfora del capitán del barco y se le venga a la cabeza un nuevo Franco o incluso el mismísimo Caudillo saliendo de su tumba en Mingorrubio hambriento de carne humana y de unidad de destino en lo universal.

‘La última hora’ entra en acción

Digitales muy escorados a babor, por seguir con el símil del barco, como El Plural o el que Podemos le puso a Dina Bousselham se han hecho eco de estos descubrimientos y han ofrecido un particular resumen del paso de la joven por Radio Ya, aprovechando que fue fundada por el yerno de Blas Piñar. La Última Hora señala dramáticamente: “Obtiene su popularidad (…) en el programa ‘La noche de autos’ un programa de Radio Ya, un programa que tiene entre sus colaboradores al revisionista histórico Pio Moa, el juez Ferrín Calamita, falangistas como Manuel Parra Celaya o García Tuñón de Aza y la joven Isabel Medina Peralta quien hace unas semanas gritó en las calles de Madrid que el enemigo es el judío”.

Obśervese el extraordinario talento de La Última Hora para meter en la misma franja de la parrilla a Tati Ballesteros, a Pío Moa y a la chica del acto de la División Azul, pasando por alto el detalle sin importancia de que colaboraron en programas diferentes que se emitieron, en el caso de Isabel Medina, con años de diferencia. O que el programa en el que participaba la autora de Hola 2021 era de crímenes y nada tenía que ver con la política. Y por si el mensaje no ha quedado claro -los lectores de LUH no suelen ser muy espabilados- ilustran la noticia con un montaje de Tati Ballesteros sosteniendo la portada del Ya con la muerte de Franco en 1975, 17 años antes de que ella naciera.

Increíble pero cierto: el único con dos dedos de frente es… ¡Antonio Maestre!

Mención de honor se merece Alan Barroso, ex candidato de unas primarias de Podemos y tuitero de éxito entre el progresismo más sentimental. Barroso publicó un vídeo en respuesta a Tatiana Ballesteros dando por hecho su filiación fascista, defendiendo la gestión del gobierno de la gente y demostrando que sí se puede… hablar de lo mismo haciendo un vídeo sesgado de claro contenido político a favor de un solo partido. Evidentemente, no ha tenido el mismo éxito que Hola 2021, tal vez porque durando un minuto menos se hacía mucho más largo.

Cómo será de surrealista la situación que ha tenido que ser Antonio Maestre el que haya puesto sentido común a este delirante contubernio: “A veces no hay que buscar tramas ocultas en todo. La tal Tatiana Ballesteros ha hecho un vídeo que se ha viralizado y ya está. El único perfil que cumple es el de Mr Wonderful desideologizada”. Lo mejor han sido las respuestas de los propios seguidores de Maestre intentando sacarle de su error por no ver el peligro fascista.

Echándole un ojo a la web de Tatiana Ballesteros

En busca del fascismo que se nos escapa acudimos a la página web de Tatiana Ballesteros. Unos reportajes fotográficos de la muchacha, unos pocos vídeos sobre el Día de la madre y otros temas nada sospechosos de ser de extrema derecha (aunque ya sabemos que al feminismo el Día de la madre no le gusta mucho), y sus tres libros publicados (La noche de autos, Matar a una puta sale gratis y La locura de lo eterno) que no parece que sean tampoco una glosa del nazismo. Por no haber no hay en la web ni una mísera bandera de España que siempre viene bien para asociarla a la ultraderecha.

Ni siquiera las propias palabras de Ballesteros diciendo que su única intención es lanzar un “¡basta ya!” para que los políticos de todo signo reaccionen ha servido para calmar estas teorías conspiranoico-comunistas. Y es que la izquierda tiene un problema con las críticas. En su universo mental no cabe la posibilidad de que haya alguien descontento con su maravillosa gestión. Y el que se queja de un gobierno que “no deja nadie atrás” o que ha preparado un gran “escudo social” tiene que ser por fuerza un fascista (contrarrevolucionario lo llamaban antes) porque por supuesto nadie se ha quedado atrás y el escudo social es mejor que el del Capitán América.

En el fondo es una pena que todo esto esté pasando con un gobierno progresista. Con el PP o Vox en el poder, la izquierda en general y Podemos en particular podrían haber suscrito sin ningún problema el mensaje de Tatiana Ballesteros y gritar “No, no nos representan”. Y no le quepa duda de que Alan Barroso y Dina Bousselham se habrían corrido vivos al imaginar a un capitán llamado Pablo Iglesias apareciendo en lontananza moño al viento, kalashnikov y tarjeta SIM en mano, a punto de acabar con el fascismo para siempre.

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4 comentarios

  1. Muy bueno, señor Kaplan. Y mucha razón tiene. Este vídeo, con un gobierno de derechas, habría sido aplaudido a rabiar, Echenique habria puesto tuits celebrándolo y ella se habría convertido en la nueva musa de Iglesias, siempre dispuesto a contentar a chicas que le den la razón. 😉

  2. Los niveles de censura siguen subiendo. Censura directa, censura big tech, acoso y finalmente esto: buscar la muerte social del que opina lo que no debe. Que oscuridad, señor Kaplan.

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