PSOE corrupción

Para entender cómo alguien puede llegar a creerse este relato del mundo contra el PSOE hay que conocer al actual votante socialista, que a base de sesgos de contradicción y de hacerse trampas al solitario hace tiempo que ha mutado en el acólito de una secta chunga. Un talibán que detecta la última gota de corrupción en el PP pero que es incapaz de sentir el tsunami propio, y que solo necesita sintonizar RTVE o algún medio de la ya conocida popularmente como brigada de opinión sincronizada para dejarse llevar plácidamente por los cantos de sirena del evangelio sanchista y de sus apóstoles Cintora, Ruiz, Intxaurrondo, Miró, Flich, Fortes, Maraña, Santaolalla, Nebot, Garrido, Losada o Maraña, por decir la docena justa.

Y no es una exageración. Cuando el presidente se tomó sus famosos cinco días de reflexión, que ahora sabemos que fueron el pistoletazo de salida de la kitchen socialista, El Plural salió a la calle micrófono en mano para recabar la opinión de la militancia, convocada espontáneamente delante de Ferraz. En una entrevista digna de Homo Velamine una mujer se mostró dispuesta a exhumar a su padre para quitarle la foto de Felipe González con la que lo habían enterrado solo porque González no había mostrado su apoyo a Pedro Sánchez. Ese es el nivel: fanáticos nivel profanación de tumbas. Bien mirado como Sánchez, que hizo lo mismo con Franco.

Álvaro García Ortiz, caído por Sánchez y por el PSOE, ¡presente!

El primer acto de fe para el PSOE llegó con la condena del Supremo a Álvaro García Ortiz, fiscal general del gobierno, que filtró una conversación privada para atacar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, vía su novio defraudador de Hacienda, siguiendo la voluntad del amo de Moncloa. Declarado culpable e inhabilitado de forma desproporcionada y sin pruebas, según los apóstoles de la Sincronizada, tardó en dimitir enfrentándose a la justicia que él, en teoría, representaba.

En el juicio, unos cuantos periodistas aseguraron que ellos conocían la filtración desde mucho antes que el fiscal la hiciera pública. Ver a estos plumillas de izquierdas defendiendo al fiscal general del Estado como si fuera su padre fue uno de los highlights del proceso. El otro fue el borrado del teléfono móvil de García Ortiz, algo que dijo que hacía rutinariamente. Una rutina que, hados caprichosos del destino, coincidió con el día en que conoció que le imputaban.

Ábalos, Koldo… pero de Aldama, ¿qué?

Con la demoledora sentencia de 24 años de cárcel a Ábalos por el caso Mascarillas, los periodistas del régimen no se atrevieron a hablar de otra sentencia injusta y desproporcionada. Entre otras cosas, porque al que fuera portavoz en la moción de censura y todopoderoso ministro del primer sanchismo ya se le había decidido dejar caer al fondo del pozo. Demasiadas sobrinas en el armario. Por no hablar de los seis millones de comisiones que se llevó adjudicando contratos fraudulentos en plena pandemia entre orgía y orgía. Abandonado a su suerte, al ex secretario de organización socialista solo le ha apoyado alguna que otra puta, más leal que aquellos compañeros de partido que le ovacionaban en pie y que ahora no lo conocen de nada.

Asunto grave lo de Ábalos y Koldo, pensará usted. Pues no. Eso es peccata minuta al lado de lo realmente importante para la versión oficial sanchista: que el comisionista Víctor de Aldama, por colaborar con la justicia, solo haya sido condenado a cuatro años ¡y que ni siquiera ingrese en prisión! «¿Sale a cuenta ser corruptor en España?», se preguntaba alarmada la portavoz del PSOE. El plural citó a sus especialistas de cabecera: «Los expertos no dan crédito al perdón a Aldama: «Aberración jurídica»». La noticia sacudió en directo a Mañaneros. Con caras acontecidas, Sarah Santaolalla resumió con sus exquisitas formas la indignación de los tertulianos: «Es acojonante».

La fontanera huele muy mal

Obviamente, detrás del cabreo había un motivo de peso que ponía de los nervios al gobierno y sus fieles. Si colaborar con la justicia tenía premio, ¿cuántos más imputados caerán en la tentación? Que pueden ser unos cuantos porque el partido se emponzoña por momentos. Y en el epicentro está la fontanera Leire Díez con Santos Cerdán, Jacobo Teijelo y sus «61 periodistas habituales». La mierda para tapar la mierda, valga la redundancia, llega hasta a la propia directora de la Guardia Civil. Nunca dos cafés despertaron más sospechas ni provocaron mayor zozobra en Marlaska, que de negar las reuniones de su subordinada con la fontanera acabó reconociéndolas balbuceando como un bebé.

Al principio, el devoto socialista se creyó a salvo de esta mujer al servicio del partido para hundir a los que acosaban a su Pedro y asintieron felices ante las explicaciones de su esfinge de la Verdad más conocida como Silvia Intxaurrondo: Leire Díez no era más que una simple militante del PSOE que se había hecho una foto con Pedro Sánchez. Claro que eso fue antes de un segundo informe de la UCO, el de las agendas de Leire llenas de notas, referencias —algunas a un tal P.S.— y enredadas maniobras. Una de ellas («Me voy de urgencia a Madrid (…). Me ha mandado Santos ir. Tenemos información que ayudaría al presidente») el mismo día en que Sánchez anunció sus días de reflexión.

Todo muy normal ¿Qué militante de base no recibiría órdenes directas del secretario de organización del partido para salvar al presidente? ¿Y qué militante de base no intercambiaría once mil mensajes de WhatsApp con el ex jefe de gabinete de Sánchez? ¿Y qué militante de base no influiría en RTVE haciendo que su invención de la UCO patriótica fuera uno de los argumentos de Javier Ruiz? Está claro que hacerse una foto con el presidente da para mucho.

El que faltaba: Bambi

En pleno circo lleno de enanos con el carné del PSOE, solo faltaba Bambi. José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido el dudoso honor de convertirse en el primer ex presidente imputado de la democracia. Por tres detallitos: organización criminal, falsedad y tráfico de influencias en el rescate de la aerolínea Plus Ultra, otro chanchullo de los tiempos de la pandemia, esos en los que mientras usted y yo las pasábamos canutas asustados por un relato apocalíptico y un confinamiento digno del Tercer Reich, algunos aprovecharon para ganar pasta gansa.

Audazmente, el gobierno y sus alegres muchachos de la prensa se lanzaron a vincular esta acusación con el sindicato ultra Manos Limpias. Siempre imaginativo, El plural fue más allá: la denuncia partía de una entrevista de Iker Jiménez en Horizonte. Con dos cojones, Chema. Lo que el gobierno y El plural se callaron es que aquella querella inicial se archivó. Fue una petición internacional francesa y suiza contra el blanqueo de dinero venezolano la que activó una investigación de la Fiscalía Anticorrupción contra Zapatero, sus socios e incluso sus hijas, emprendedoras incomprendidas donde las haya.

Las jojoyas de Zapatero

Lo mejor vino con el registro policial del despacho de ZP. Tras las sospechosas reticencias de la fiel secretaria Gertrudis a abrir la caja fuerte, en su interior encontraron multitud de collares, pulseras, pendientes, anillos, brazaletes y cruces decoradas con piedras preciosas. Y no ponga esa cara, que es también de lo más normal. En un partido en el que una militante de base se codea con los máximos mandatarios, ¿por qué no va a tener un humilde expresidente un montón de joyas?

El equipo de la Sincronizada no daba abasto y pocas veces lo hemos visto sudar tanto. Un portavoz de Zapatero tuvo que pedir perdón por asegurar que las joyas costaban 30.000 euros cuando pasaban del millón. Las versiones, confusas, se sucedieron: que si eran herencia familiar, que si se las había dado un rey de Arabia Saudí convenientemente fallecido… Lo cierto es que a fecha de hoy el ex presidente aún no ha dado ninguna explicación convincente. Eso sí, gracias al gafe de Miguel Bombillas Sebastián, que salió en su defensa, sabemos que es habitual que los ministros reciban regalos de lujo sin pasar por el fisco. No está mal saber que la casta política disfruta de regalitos libres de impuestos cuando a los demás nos crujen por todo. Para Sanidad y Educación. Para lanzallamas y dinamita deberían ser también y poder así decirles a nuestros políticos cómo les queremos.

La vía Aldama se abre camino

La pesadilla del gobierno se ha hecho realidad con los dos julios de la trama Plus Ultra: Julio Martínez Martínez, amigo hasta hace dos días de Zapatero, y Julio Martínez Solá, presidente de la aerolínea, dispuestos a beneficiarse colaborando con la justicia. Nadie mejor que Pedro Vallín, casualmente muy amigo de la fontanera de las cloacas sanchistas, ha expresado lo que les jode a los socialistas que haya quien se vaya de la lengua: «La doctrina Aldama —ha dicho— es como ofrecerle beneficios penitenciarios a Hitler si es capaz de entregar a un cabo furriel que haya sisado harina». Pues di que sí, Pedro, con la omertà siciliana esto no pasa.

Más trabajo para el creyente de la fe sanchista, que aún está digiriendo el argumentario oficial tras la condena e inhabilitación, otro flagrante caso de lawfare, de ese anónimo ciudadano llamado David Azagra que no ha hecho nada malo. No lo enchufaron por ser hermano del presidente del gobierno ni le dieron un despacho al que no fue nunca ni sabía dónde estaba, ni le pagaron sin trabajar y no fijó su residencia fiscal en Portugal para no pagar impuestos. Así que, de nuevo, nada que ver: circulen y voten al PSOE que, con un poco de suerte y unos escaños estratégicos procedentes de los votos de la ley de nietos puede seguir gobernando hasta 2035. Y eso sí nos hace sudar a millones de españoles más que cuatro olas de calor juntas.

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