Acoso sexual en el PSOE

Que la izquierda en asuntos sexuales es el mejor ejemplo del clásico haz lo que digo pero no lo que hago lo hemos visto en múltiples ocasiones. No tiene que ir muy lejos: en esta bitácora hemos hablado de los casos de 50 sombras de Errejón, Monedero el Babas y de los dos últimos secretarios de organización socialistas convertidos en dignos aspirantes a la medalla de oro del Patriarcado versión chusca. Ábalos, demostrando que soy feminista porque soy socialista significa irse de putas con dinero público como si no hubiera un mañana, y Santos Cerdán humillando y presionando a la embarazada vicesecretaria general de su partido hasta hacerla dimitir.

Paco Salazar, con él empezó todo

Precisamente, la defenestración de Cerdán en junio obligó a Sánchez a mover ficha y reorganizar la secretaría general del partido. Uno de los elegidos fue otro de los pasajeros de ese famoso Peugeot del que no ha salido nada bueno: Paco Salazar, un completo desconocido para el gran público pero importante en el organigrama de Sánchez y al que alguien dentro del PSOE se la tenía jurada. Solo así se explica que el mismo día en que se anunció su nombramiento como adjunto de la nueva secretaria general, Rebeca Torró, la propia prensa progresista publicara que dos ex empleadas suyas lo habían denunciado por acoso sexual y comportamientos inapropiados.

El hasta entonces aliado feminista Salazar comprobó en un momento lo que pasa cuando se da a las denuncias el poder absoluto: no pudo ni incorporarse al cargo, perdió todas sus responsabilidades en Moncloa y causó baja en el PSOE. Todo en tiempo récord. Y en uno de esos momentos impagables a los que nos tiene acostumbrados, la pizpireta Pilar Alegría pasó de considerarlo «un compañero absolutamente íntegro» —ante la cara de pasmo de sus asesoras que ya conocían las acusaciones— a ver «absolutamente necesario» que renunciara.

El PSOE borra las denuncias de su canal interno

Y pasó el verano y llegó diciembre. Nadie se acordaba de aquel Paco Salazar que parecía haberse hundido de nuevo en las sombras. O mejor dicho, a alguien le interesaba que nadie se acordara de aquel fiel peón de Pedro Sánchez caído en desgracia. Las dos mujeres que lo acusaron comprobaron cómo sus denuncias habían desaparecido del canal interno del partido. Oficialmente, por culpa de un «automatismo informático» al no detectar actividad en las denuncias. Y es que nadie se había puesto en contacto con ellas en cinco meses al cerrarse la investigación. Para ser un partido al que se le llena la boca con la violencia machista, sin duda todo un detalle con unas supuestas víctimas. Por no hablar de la negativa del partido a llevar el caso ante la Fiscalía. ¿Encubrimiento? Cómo puede pensar esas cosas, malvado machista de ultraderecha.

Eldiario.es volvió a quitarle el sueño a Salazar y a Sánchez publicando las denuncias desaparecidas: «Se subía la bragueta en tu cara, escenificaba felaciones y pedía vernos el escote». Feminista a tope. De la escuela Ábalos, claro, con la salvedad de que las mujeres a las que el ex número dos del PSOE les haría cosas semejantes se lo consentían previo y generoso pago y lo verían con mejores ojos que unas subordinadas que esperaban empoderamiento y se encontraban con el paquete del compañero Salazar en toda la cara.

Pesadilla MeToo antes de Navidad

«Todas sabíamos que esos eran tíos a los que no nos podíamos acercar en el Gobierno o en el partido, por su reacción acosadora, babosa. Y, además, lo sabía todo el mundo» —declaró en El Mundo una mujer que había tenido la confianza de Sánchez—, lo que dice mucho de lo que se cuece ahí dentro. También supimos que Pilar Alegría había comido con el expulsado Salazar y que Rebeca Torró, la secretaria de organización de la que él iba a ser adjunto, tenía un motivo de peso para hacerse la loca: al parecer, existía un «fuerte vínculo privado» entre ambos. Vamos, que igual le hacía lo de la escenificación de las felaciones pero sin escenificación. El funcionamiento interno del PSOE empezaba a acercarse más a una película porno con argumento que al partido político que gobierna España.

El ya bautizado caso Salazar se había convertido en un nuevo esperpento que solo podía empeorar. Y vaya si lo hizo: voluntaria o involuntariamente fue el pistoletazo de salida para un puñado de denuncias de empleadas socialistas contra alcaldes, diputados o senadores, que han cruzado el país de norte a sur como Santa Claus con su trineo.

  • José Tomé, ex presidente de la Diputación de Lugo y uno de los pesos pesados del PSOE en Galicia. Acusado anónimamente de «actitudes asquerosas, tocamientos no autorizados e insistencia hasta que caían» y favores a cambio de relaciones. Las denuncias, paralizadas por el partido desde octubre. La secretaria de Igualdad gallega dimitió por sentir vergüenza ajena.
  • Francisco Luis Fernández Rodríguez, ex alcalde de Belálcazar (Córdoba), todo un poeta a la hora de enviarle mensajes de Whatsapp a una de sus empleadas: «Echas de menos una buena comida de almeja». Dimisión fulgurante y el PSOE que asegura que no sabía nada de los antojos de marisco del señor Fernández Rodríguez.
  • Antonio Navarro, ex secretario general en Torremolinos (Málaga). Acoso y derribo a una militante socialista a la que le decía «estás muy buena» y enviaba mensajes de día y de noche usando fotos de los niños de ella supuestamente para presionarla. La cosa ha acabado en manos de la Fiscalía después de que la Comisión Antiacoso del PSOE ignorara a la militante hasta dos veces.
  • Toni González, alcalde de Almussafes (Valencia) y ex vicesecretario de los socialistas valencianos. Acusado por una trabajadora municipal de acoso sexual y laboral. Al parecer, mantenían una relación hasta que se rompió, lo que, según ella, dio comienzo al acoso, y, según él, a las denuncias por venganza. En el municipio se ha producido una auténtica batalla dialéctica a favor y en contra del alcalde, con mensajes como el de la ex concejala socialista Pepa Pastor, invitando a ahorcarse a la denunciante en la que es, sin duda, una de las más tiernas muestras de sororidad que hemos visto este año.

El calor del fuego amigo

En todos estos casos el patrón se repite: denuncias de acoso sexual sin reacción de Ferraz hasta que saltan a los medios. Ciertamente, algunas son anónimas, poco claras o cuanto menos dudosas pero, feminismo en mano, no caben medias tintas ni contextos que valgan. El PP está sacando oro sabiendo que esto es un torpedo directo a la línea de flotación de un partido que hizo del feminismo su estandarte y que ahora no tiene defensa posible gracias a la ideología que ellos mismos llevan veinte años implantando en la que las mujeres siempre tienen la razón. No puede haber más justicia poética que este puñal envuelto en papel de regalo navideño con un lacito en el que pone Yo sí te creo, hermana.

Prueba de la zozobra del PSOE ha sido el salseo de declaraciones en el que ya se habla de canibalismo interno y de fuego amigo contra Pedro Sánchez. Algunos ven la mano negra de compañeros socialistas que utilizan las miserias sexuales del PSOE poniéndolo contra el espejo de su propia hipocresía para acelerar el fin del sanchismo. Sánchez ha rebajado la tensión a su manera: convirtiéndolo en casos aislados de «acoso laboral» y hablando al mismo tiempo de «problemas estructurales» de la sociedad, que siempre es mejor que reconocer que tiene el partido lleno de salidos babosos.

Lo importante es acabar con la palabra ‘Charo’

Acojonados, no es de extrañar que la secretaria de Igualdad se reuniera con las responsables provinciales, supuestamente para tranquilizarlas y prometer un antes y un después, pero es probable que para pedirles también un poquito de por favor: cuanto más altavoz den a las quejas, más daño se le hace a Sánchez que no está para MeToos. La prueba es que todas las responsables de Igualdad salieron de la reunión pidiendo prudencia y confiando en los aparatos del partido. Es de suponer que se referían a los aparatos de organización.

Ante el alud de denuncias, el Ministerio de Igualdad ha tomado cartas en el asunto demostrando su gran eficiencia, y se ha preocupado por lo realmente importante: el uso de la palabra Charo como violencia machista y ejemplo de misoginia digital que busca «expulsar a las feministas del espacio público». Que igual los que expulsan a las mujeres del espacio público son sus jefes socialistas que las boicotean, intimidan y acosan si no pasan por la piedra, pero qué sabremos nosotros que somos unos viles machirulos. Aunque lo mejor ha venido del Consejo Feminista del PSOE madrileño que ha propuesto que Ferraz revise el anonimato en el protocolo antiacoso para evitar un mal uso de este. Vaya por Dios, si ahora va a resultar que hay denuncias falsas.

Por si acaso, y solo por si acaso, le damos un consejo navideño a aquellas mujeres que se acerquen a las sedes socialistas durante estas fechas. Huyan si ven un ramo de muérdago colgando sobre la puerta de entrada. Que solo les falta a estos feministas del PSOE tener una excusa para lanzarse.

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8 comentarios

  1. Madre mía, es que es un goteo constante. Que la mayoría que están saliendo son del PSOE pero aquí no se libra nadie. Y lo peor, todos los superfeministas callados y el partido tapándolo que aquí no ha pasado nada. Eso sí, vamos a sacar abusos de Suárez, que ya lleva años muerto, a ver si tapamos un poco todo esto. Todo de vergüenza.

    1. Lo de sacar una denuncia por agresión sexual contra Adolfo Suárez cuarenta años después, justo en el momento en que la izquierda peor lo está pasando con sus denuncias de acoso sexual es una jugada diabólica. Como lo es la renuncia de la Fiscalía a personarse en el caso Errejón porque no ve suficientes indicios, aunque el juez instructor sí lo haya hecho. Le diría que quién lo entiende pero está clarísimo por qué esto no interesa a diferencia de, pongamos por caso, el pico de Rubiales.

  2. Vaya, pues al final no hubo me too en el cine español y acaba saliendo en el PSOE… Aunque me da a mí que aquí se está dando alguna que otra venganza, algún ajuste de cuentas y alguna toma de posición para cuando se vaya Pedro. Lo que más gracia me ha hecho siempre de estos casos es lo de «lo sabía todo el mundo», «era un secreto a voces»… sobre todo cuando lo dicen mujeres.
    Y el estudio sobre Charo, pues, ¡qué podemos decir!
    Un saludo

    1. Vivimos entre el esperpento y el surrealismo. Un saludo y feliz Navidad, Valentín. Espero que Papá Noel no sea un aliade y le traiga el nuevo libro de Soto Ivars. Imprescindible.

  3. La denuncia falsa de una especie de «david el gnomo» contra el difunto adolfo suarez en rtve….¿da para un post?. Saludos. Feliz Navidad.

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