Hace muchos años, un pequeño e imberbe Kaplan le preguntó a su profesor: “¿Para qué sirve la ONU?” Se hizo un breve silencio antes de que el entrañable señor Pellicer contestara: “Para mantener la paz y hacer del mundo un sitio mejor”. Porque Kaplan tenía diez años que si no le habría contestado: “¡Mis cojones morenos!”. Las Naciones Unidas, en sus 75 años de existencia, no solo no han servido para nada de eso, sino que -en vista de que la paz mundial no hay forma de conseguirla- se dedican a encabezar los experimentos de ingeniería social de la agenda progresista, en temas como la inmigración o el feminismo, convirtiéndose en un gigantesco y opaco lobby de 40.000 empleados que nos sigue tratando como si fuéramos niños de diez años. En el caso de ONU Mujeres, como a niños, niñas y niñes.

Convertida en un permanente mercadeo de votos al servicio de los países con derecho a veto y sometida a los intereses particulares de los Estados, la ONU vive sus momentos más bajos con la gestión del coronavirus, levantando sospechas de estar al servicio de los intereses de China. En el colmo del cinismo, Naciones Unidas no solo ha exculpado al gobierno de Pekín de un virus que surgió y se descontroló en su territorio, sino que no ha tenido ningún escrúpulo en echarle la culpa de la pandemia al temible patriarcado:

La #COVID19 ha puesto al descubierto lo que todos sabíamos: milenios de patriarcado han dado como resultado un mundo dominado por hombres con una cultura dominada por hombres que daña a todos: mujeres, hombres, niñas y niños.

En un dos por uno perfecto, la ONU seguía desviando la mirada de las críticas a China y continuaba con su adoctrinamiento sacando pecho con uno de los buques insignia de la globalización: el feminismo.

ONU Mujeres: se suicidan más los hombres… por culpa de los hombres

Poco después, ONU Mujeres se quiso sumar a esta campaña contra “el enemigo de la humanidad” con un tuit que les salió por la culata, hasta el punto de que lo tuvieron que borrar a las pocas horas ante el aluvión de críticas. Según este tuit, los hombres se suicidaban mucho más que las mujeres por culpa de su propia masculinidad tóxica. Ni siquiera con los suicidios de los hombres, Naciones Unidas pudo dejar de lado ese ramalazo hembrista que les sale cuando hablan de igualdad.

Los hombres se suicidan mucho más y la ONU lo aprovecha para barrer para su casa feminista. Todo en orden.

El origen de ONU Mujeres

Llegados a este punto, es momento de arrojar un poco de luz sobre ONU Mujeres. Oficialmente se llama “Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer”, y es el organismo que aglutina toda la tradición feminista de Naciones Unidas, no solo la liberal sino también el giro de 180 grados que inició en 1995 cuando instauró la ideología de género en la Conferencia de Pekín.

Creado en 2010, ONU Mujeres coincide con el avance de la ideología feminista de cuarta ola. Es un organismo que se considera autónomo pero está estrechamente vinculado a Naciones Unidas. Su núcleo central lo constituye una Junta Ejecutiva formada por representantes de 40 Estados miembros, elegidos por el ECOSOC y donde predominan los países africanos y asiáticos. El secretario general de la ONU se encarga del nombramiento de la Dirección Ejecutiva, cargo que desde 2013 desempeña la sudafricana Phumzile Mlambo-Ngcuka.

Más de 500 millones de dólares en 2019

ONU Mujeres se nutre de las aportaciones de los Estados (Suecia y Noruega, dos feudos de la ingeniería social europea, suelen encabezar las donaciones), empresas y particulares y ha experimentado un espectacular crecimiento de más del 100% en sus diez años de existencia. Así, de los 267 millones de dólares de 2012 se pasó a los 275 en 2013, 327 en 2016, casi 400 en 2018 y superó los 500 millones de dólares en 2019. El ex secretario general Ban Ki-moon, manifestó en su momento: “La inversión en las mujeres no es únicamente lo correcto, sino también la opción más inteligente”. Como debió de sonar de convincente que hasta Emiratos Árabes, un paraíso para los derechos humanos y las libertades de las mujeres, le ha hecho caso, como se desprende del hit parade de donantes.

Principales donantes de ONU Mujeres en 2019: La Comisión Europea tira la casa por la ventana con 84 millones. Aunque lo mejor es ver a los Emiratos Árabes invirtiendo en el bienestar de las mujeres. ¿Se atreverán a criticarlos en la ONU sabiendo que se arriesgan a perder 5 millones de dólares?

Una directora con un pasado político salpicado de escándalos

O sea, que tenemos a una directora de un laberíntico organismo -como todos los de la ONU- controlando desde 2013 fondos por un total de dos mil millones de dólares. Que nadie fiscalice adecuadamente la ONU y sus organismos no tiene por qué hacernos dudar, ¿verdad? Veamos el historial de Phumzile Mlambo-Ngcuka.

Vinculada al Congreso Nacional Africano (ANC), Mlambo-Ngcuka fue vicepresidenta de Sudáfrica en 2005, cuando el presidente Thabo Mbeki sustituyó al controvertido Jacob Zuma con quien mantenía un pulso que se saldaría con la victoria de Zuma y la renuncia de todo el gabinete de Mbeki en 2008. En esos tres años, Mlambo-Ngcuka, también ministra de Energía, se vio salpicada por dos escándalos: la supuesta financiación del ANC por parte de una empresa petrolífera que habría recibido dinero de otra empresa estatal de energía, y el uso a la Sánchez, para entendernos, de un avión del Gobierno para sus vacaciones particulares.

Ambos asuntos provocaron un gran revuelo en la Sudáfrica de la época con la corrupción campando a sus anchas. Cierto es que el defensor del Pueblo, Lawrence Mushwana, eximió completamente del escándalo a la futura directora de ONU Mujeres en los dos casos, aunque no es menos cierto que Mushwana provenía del CNA y su nombramiento siempre provocó muchas sospechas de parcialidad. Vamos, como si fuera Dolores Delgado pero en negro y no tan descarado.

No seamos malpensados que eso es machista

Ya conociendo la historia es para quedarse mucho más tranquilos. Menos mal que ella es un ser de luz y la ONU una casa de chocolate llena de bondad, que si no se podría pensar que alguien podría forrarse aprovechando que nadie les controla mientras se dedica a expandir ideología de género contra los hombres.

Esto, por supuesto, es una malvada suposición machista y misógina que duda del buen hacer de este organismo supranacional. ONU Mujeres (léase con Bella Ciao de fondo) ha hecho mucho por la igualdad y ha abanderado la lucha contra la violencia contra las mujeres, denunciando todo lo que ha considerado injusto y peligroso, como en su momento la sentencia de La Manada.

Escándalo sexual en ONU Mujeres

Eso sí, cuando un escándalo sexual saltó en su seno hicieron todo lo posible por silenciarlo. ¿Cómo? ¿Que usted no se ha enterado de esta polémica de ONU Mujeres? Seguramente, se le pasaría informar a los medios de comunicación. Pero puede quedarse tranquilo: no afectó a ninguna mujer sino a varios hombres. Tal vez por eso no le dieron demasiada importancia.

En 2018, Ravi Karkara, asesor principal de la entonces directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres, Lakshmi Puri, fue acusado de usar su situación de poder para acosar sexualmente a ocho jóvenes compañeros que trabajaban en el organismo. Se abrió una discreta investigación interna de la que no se supo nada más -por lo visto, la ex directora adjunta y su marido protegían al inculpado- hasta que meses después el escándalo saltó a las páginas de la revista Newsweek. A raíz de la publicación de la noticia, Karkara fue despedido de Naciones Unidas.

Es posible que si ha llegado hasta aquí, paciente lector, se pregunte por qué muchas de estas cosas no las conocía. Y todo lo que no conoceremos aún de ONU Mujeres y de todos los organismos de Naciones Unidas, envueltos en escándalos de todo tipo que afloran de vez en cuando para quedar tapados enseguida. ¿Por qué ningún medio investiga a fondo y siguen empeñados en que les veamos con los ojos inocentes de niños de diez años? Pues ya sabe la respuesta: porque lo importante es hacer del mundo un sitio mejor… para ellos, claro.

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