Kaplan contra la censura
Identitarismo

Cambios identitarios en el cine ¿Por qué suelen acabar en desastre?

Es indudable desde que se inventó el arte cinematográfico a principios del siglo XX que el cine de cada época está definido por ciertas pautas. Lo que en los 70/80’s fue la proliferación de secuelas y trilogías, hoy se ha convertido en el mar de reinicios, universos cinematográficos, reboots, secuelas tardías y adaptaciones que inundan nuestras salas. No obstante, lo que antes era estirar un concepto cinematográfico como un chicle,

Abogado Podemos

El misterio de la caja B de Podemos

Miré el reloj. A unos minutos de la medianoche y allí estaba yo, en la esquina de Montera con la Puerta del Sol a punto de resolver el misterio de la caja B de Podemos. Sonreí. La calle Montera. Muy apropiado. Repasé mentalmente los sucesos que me habían llevado hasta allí. Una maraña de política, corrupción, sexo, ambición, denuncias y mucha mierda. Siempre hay mierda en estos casos y solo

Cine feminazi

Joyas del cine feminazi 3: El ascenso del Patriarcado

Teniendo en cuenta que Google visibiliza poco los resultados que contengan la palabra «feminazi», tiene mérito si usted ha llegado hasta aquí desde las páginas del buscador más utilizado del mundo, y más aún siendo la tercera parte de un artículo dedicado a las joyas del cine feminazi. Pero sea como sea ahí está, leyéndolo, quién sabe en qué momento del futuro, meses o quizá años después de que este

Cine feminazi

Joyas del cine feminazi 2: Mira quién oprime ahora

La crítica ha dicho: «Joyas del cine feminazi es un artículo que hará historia, atreviéndose a llamar a las cosas por su nombre. ¡Hurra por Kaplan!» (KAPLAN CONTRA LA CENSURA). «Joyas del cine feminazi es una muestra de misoginia y machismo inaceptables. La ciudadanía clama por una ley que prohíba artículos como este y deconstruya a los señoros que los escriben en campos de reeducación» (LO PAÍS). Ahora, por fin,

Cine feminazi feminista

Joyas del cine feminazi en la era #MeToo

No hay cine feminazi, le dirán. No existen las películas hembristas. Pero haberlas haylas. El feminismo #MeToo se ha extendido con todos sus excesos sin que casi nadie se atreva a cuestionarlo, y ha llegado como una apisonadora al séptimo arte. Pero a fecha de hoy aún no ha podido con el mercado y una ley se cumple inexorablemente: cuanto más feminismo forzado hay en una película, peor taquilla. Da

CHAZ Jenny Durkan

Jenny en el CHAZ de las maravillas

Érase una vez una alcaldesa demócrata de piel blanca como la nieve y cabello rubio como la miel llamada Jenny Durkan. Vivía Jenny en la villa de Seattle, una de las villas más progresistas de un reino donde gobernaba un terrible ogro llamado Donald Trump. Después de que un policía matara a un hombre de piel oscura en Minéapolis, hubo un estallido de manifestaciones y altercados por todo el país

Derribar estatuas

El gozoso placer de derribar estatuas opresoras

Hace una hermosa mañana de verano y va usted paseando por el parque. Y se encuentra con una estatua de Cristóbal Colón, o de Winston Churchill, o de Miguel de Cervantes. O de fray Junípero. Ahí, toda imponente, como suelen ser las estatuas. Contémplela y disfrútela. Pero rápido porque esa turba que se ve a lo lejos tiene intención de tirarla al mar a la mínima oportunidad. Para ellos no

Lo que el viento se llevó corrección política

¿Y si «Lo que el viento se llevó» fuera políticamente correcta?

En cuanto John Ridley, guionista ganador del Oscar por esa extraordinaria película que es Doce años de esclavitud y dos horas de siesta en el cine, publicó el artículo «Hey, HBO, Lo que el viento se llevó idealiza los horrores de la esclavitud. Sácala de tu plataforma», HBO ni se lo pensó. Y eliminó de su catálogo Lo que el viento se llevó hasta que pudiera reponerla contextualizada a la